La donna è mobile![]() "Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino |
28/04/2008Upstairs, downstairsPaso mucho por allí, pero esta vez no pude resistirme y toqué el timbre: 4ºD. ¿Quién es?, dijo mi voz al otro lado del interfono unos segundos después. No me sorprendió escucharme. ¿Quién?, repetí. ¿Quién es, mamá?, dijo Pablo por detrás. Y yo la de abajo me quedé mirando el botón y leyendo mi nombre, detenidamente sonriendo, mientras yo la de arriba colgaba el auricular. Lunes, 28 de Abril de 2008 13:13. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: En bujca del tiempo perdido. Hay 7 comentarios. 26/04/2008En blancoMe subo en el autobús y me siento enfrente de dos señores de edad provecta, los típicos señores de edad provecta que van vestidos como los señores de edad provecta de toda la vida, es decir, con su camisa de mil rayas, chaleco de punto, una rebequita de color ambiguo e indefinible, pantalón de tergal, playeras y bastón. Señores de edad provecta que faltan de un afeitado y una pelada, en los que no hubiese tenido que reparar mucho más, de no ser porque el chofer, casi un niño —y más niño cuantas más asociaciones mentales se organiza uno con sus necesidades fisiológicas—, llega a la gasolinera del L´Aljub, y piensa que es buena idea ir al baño y fumarse un cigarrillo, alargando antinaturalmente el trayecto. Y nos deja. Sumidos los presentes en una situación ortopédica, nos deja. Un montón de desconocidos, sentados a escasa distancia y obligados a permanecer así, el tiempo que Dios quiera, en una gasolinera a las afueras de la ciudad. Lo que viene a ser la civilización. En ese momento en la emisora de radio que nos ameniza, están hablando de sexo (es uno de esos programas vespertinos en los que gastan una broma, habitualmente de mal gusto a un pobre inocente, y el coro de petardos hijos de su madre le acaba diciendo eso de que si no sabe aguantar una broma, etcétera de otras fantasmadas todas susceptibles de protesta enérgica con zapatillazo sobre la mesa… pero sigo), como no ruge el motor del autobús, los contenidos se entienden altos y claros. A esto los señores de edad provecta fijan sus ojos en mí, muy poco educadamente en mí, y el programa abunda: el locutor transmite —por qué no decirlo, poco poéticamente— la consulta de una separada que escribe preocupada a la sección, porque es incapaz de llegar al orgasmo en sus relaciones sexuales. Los señores de edad provecta, a pesar de que les sostengo la mirada, no bajan la suya. Así que me rindo y busco donde dejarla, el suelo del bus, el botón de parada, rojo, el asiento vacío del conductor, en el momento en que la locutora adjunta y su corrillo proceden entonces con infinidad (infinidad) de trucos para que la separada llegue a sus orgasmos. Que si los deditos. Que si la lengua. Que si comunicación, mujer, comunicación. Y entonces, en el pináculo de la guasa, uno de los colaboradores sugiere la conveniencia de que la señora finja para no herir la sensibilidad de sus parejas, a lo que otro pregonero de la mañana resta, qué va a ser esto, ¡quedarse él atrás en exageraciones! ¡Él sin boina!, incitando a la presentadora a fingir uno para demostrar lo fácil que resulta (entonces me acuerdo de aquel señor que venía a vender alfombras en feria, un presunto oriolano según mamá que tenía un micro incorporado en la barbilla y regateaba litúrgicamente a la nada, a nadie, durante horas y horas, ¿Ramonet?). Los señores de edad provecta siguen mirándome, con sus bocas rectas y sus ojos apuñalados. Y lo finge. Largamente lo finge y tan largamente lo finge que me da tiempo a pensar cómo es posible lo que está pasando —ay bendito, este agujero cósmico ¿cómo ha venido a mí? ¿Cómo he llegado yo a él?—, en varias ocasiones. Uno de los señores de edad provecta hace girar su bastón entre las manos, en uno de los instantes más tétricos que he presenciado en mi vida. Y sorbe sus mocos. Del horror y la sorpresa contenida por el hecho luctuoso, me saca el pistón de la puerta central, cerrándose tras el conductor que viene diciendo: ¿qué, nos vamos? A lo que nadie responde, las risas desde la emisora interminables, casi perpetuas, mientras nos movemos para incorporarnos al sentido de la marcha. Por la derecha. Reglamentariamente. Sábado, 26 de Abril de 2008 17:07. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 6 comentarios. José Hierro, "Con las piedras, con el viento"
Mi reino vivirá mientras Hay que no sentirse solo. Se exprime así el alma. Así
Sábado, 26 de Abril de 2008 16:20. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos. Hay 1 comentario. 17/04/2008San... ésteMe acaba de contar que se va de viaje. Lejos, bien lejos. Y la verdad es que como le quiero tanto, no me da ninguna envidia. Me alegra que pueda cogerse un avión y dos y tres, e ir a parar al otro lado del mundo donde uno ni se acuerde del nombre de su ciudad, porque además sé que de alguna manera me podré involucrar en lo que hace, o lo contará muy bien, como lo cuenta él, y casi habrá sido como haber ido. (Porque eso sí, yo esto lo vivo mucho. Para lo bueno y para lo malo soy capaz de adelantarme intuitivamente y estar ahí.) Total, que como nos gusta tanto la Streisand y para rebozarme en lo que sé ha de venir cuando se habla de viajes y de romper la barrera del sonido y etcétera de otras exageraciones, lo primero que he hecho ha sido tomarme un descanso y poner el vídeo de “a piece of sky” y en ese preciso momento, lo que son las cosas, ha salido el sol. Que llevaba nublado no sé los días. Y después ya se me ha ido la cabeza (cabeza loca no quiere toca) a la posibilidad de coger yo un avión y la movida maletera y esas cosas tan divertidas de volar e ir a parar a la quinta leche y no saber y la aventura y todo esto, y en estas otras que siempre digo de despegarse de uno mismo en los aeropuertos, con tanto trajín de personas y maletas y maletines y bolsos de mano e historias, tragedias, alegrías, curiosidades. Que recuperas la perspectiva, la nitidez y es tan sano. Y entonces no sé por qué, en lugar de mirar por la ventana y seguir viendo la posibilidad, he visto la lavadora y la secadora, y la media docena de moscas que revolotean absurdas entre las macetas (qué deprimentes son, la madre que las puso ahí), y la escoba colgada, y el recogedor, el cubo de fregar, el carro de la compra, la bici que quiere que la meta en casa, la ropa para lavar en la boca de la lavadora… He visto todo eso. Y aunque reconozco que hay épocas en las que el entorno me aplasta, y agradecería que el edificio fuese altísimo y pudiera subir en ascensor al piso novecientos noventa y nueve, y conforme fuera subiendo pudiese desprenderme de los cien mil chaquetones, salir al exterior y ver mucho más que el trocito de cielo que veo, con suerte, desde mi cuarto, sino que pudiera ver el mundo entero, entero, desde alturas impresionantes pero de verdad, de las de ataque cardíaco para primerizos, a la izquierda señores Europa, Europa, regodéense en Italia, y ver mucho cielo, mucho, con cantidad de viento contra la cara y que se me saliese el corazón de no caberme el mundo por los ojos, aunque reconozco que extraño no tener el ascensor y que de natural, el mundo es pequeño y en una mañana puedo visitar la mayoría de los escenarios que frecuento, pues eso, que no me pesa, porque yo no viajo, claro, no viajo, pero estoy en movimiento, y lo noto (no confundir con no notarlo) y cuando sale el sol sé que está iluminando un mundo enorme, enorme y gozoso, que yo acabaré viendo. Y es sólo cuestión de tiempo y de no dejar de pedalear. Porque ¿cuántas veces le dije a F. que había otra vida ahí fuera? Muchas. Y es verdad. Hay otro mundo ahí fuera. Y yo voy a por él. Jueves, 17 de Abril de 2008 14:26. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 6 comentarios. 08/04/2008Arroz con caballa y calabacínArroz, aceite, un ajo, medio pimiento, un poco de tomate frito, agua, sal, colorante, fuego, la paellera, de esto siempre hay en casa, pero un calabacín puede que no, y un par de latas de caballa en aceite de oliva (de las que venden en Mercadona, marca Hacendado), puede que tampoco. Pues las compramos. Olvídese de sofritos dificilísimos, de medidas complicadísimas de agua, de puntos de cocción, olvídese de todo lo que sabe. Ponga la mente en blanco y la paellera al fuego con algo de aceite. Cuando esté caliente (sin humos, por favor) eche el ajo si quiere hasta sin pelar, hasta sin chafar, no se complique la vida. Déle con gracia un par de vueltas y haga tiras medio pimiento. Pum, pum, pum y hala, revuelva el ajo y pimiento cuidando de que no se le arrebate el aceite, que la liamos. A estos dos ingredientes le añade el calabacín cortado en rodajas. Que se doren. Y cuando lo estén (no se preocupe por nada, olvide de momento hasta la sal), añada el contenido de las latas de caballa y el aceite de sólo una (recomendado, pero va en gustos), un chorro de tomate frito y el colorante del arroz. Déjelo a su amor el tiempo que tarda en rezar un padrenuestro y mida para cuatro personas, un vaso grande de arroz. Rehóguelo con el sofrito y añada la sal (si tiene niños en casa, saque el ajo; nunca se lo agradecerán lo suficiente), y prepárase mentalmente porque llega el momento de echar tres partes de agua por cada una de las de arroz. ¿Ve? Muy fácil. Un vaso de arroz, tres de agua. Listo. Lo lleva a ebullición durante dos o tres minutos, le baja el fuego a la mitad otros cuatro o cinco ¡y lo apaga! ¡Fin! ¡Se acabó! Pero oiga, que está caldoso. ¡No importa! El arroz es sabio y sabe lo que tiene que hacer. Tápelo y a correr. Ya tiene la comida hecha. Importante: Si llevado por el entusiasmo acabara presentando este plato como una paella, hágalo bajo su responsabilidad y por favor, olvide mencionarme. Martes, 08 de Abril de 2008 15:00. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Aprovechése de mi experiencia. Hay 8 comentarios. 04/04/2008Minutos musicales* * * - A usted le pasa algo. - ¿Está hablando conmigo? - No. - Ah. - ¡Pero claro! - ¿Qué me decía? - ¿Otra vez? - Si fuese tan amable… - ¡Pero ve como le pasa algo! - ¿Ah, sí? - ¡Pero completamente! - Bueno, si usted lo dice… - Hombre, ya lo creo que lo digo. Fíjese qué mirada, qué respiraciones, qué color. - Anónimo, no me asuste. - Uy, qué mal la veo… - ¡Que noooo...! - Luego está bien… - Es que es primavera, ¿no lo ve? - Sí, ya… - ¿Qué…? - Nada, nada. La primavera. Lo que usted diga. - ¿Le debo alguna explicación y no se la estoy dando? - ¡Dios me libre, no! - ¿Entonces… qué es lo que quiere oír? - Quiero que me diga qué le pasa. - Tendrá que esperar. - ¿Ha metido algo en el horno, quizá? - Podría decirse que sí. - Permaneceremos atentos a las pantallas, entonces. - ¡Y muy bien que hará! - ¿Se debe algo? - Se debería despedir. - Pues con Dios. - Con Dios.
Viernes, 04 de Abril de 2008 11:57. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: El gran musical. Hay 1 comentario. 14/03/2008José Pla, "Un viaje frustrado"
—Ahora ya estamos todos dentro…—dijo la gente con los brazos caídos y una gran melancolía. Viernes, 14 de Marzo de 2008 14:57. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos. Hay 14 comentarios. 06/03/2008Yo, lo que diga la rubia
Hay que ver lo importante que es conocer a las personas, y lo que nos cuesta. Lo difícil que nos parece a pesar de lo valioso que puede llegar a ser. Por no hablar de la cantidad de prometedoras parejas que se han perdido en los abismos de la incomunicación, del desinterés, de la incapacidad manifiesta para ponerle al otro una mano en el hombro y decirle: quieto ahí, que por una vez, voy a hacer el esfuerzo de conocerte. Y no, no voy a esperar a que termine House, ¡lo voy a hacer ahora! ¡Tate ahí quieto te digo! Y esto, que puede parecer baladí —hala, pues ya está Rosa en todo lo suyo de sus cosas de ella—, no, viene a confirmar que, tras mi paso por una página de contactos (con tacto) —en la que después de tomarme los datos y hacerme un test de personalidad, me sirven en bandeja a un repertorio inmenso de hombres disponibles— una máquina, una triste máquina allende los ceros y los unos y vaya usted a saber si con aspecto de haber sido arrancada del Calipso a zapatazos, es capaz de regalarme una radiografía tan certera, que leyéndola, a punto ha estado de hacerme echar sinceras lágrimas de agradecimiento. Dios mío, pásmate, si una máquina que no me ha visto jamás puede conseguirlo, ¿cómo es posible, preguntóme y al mismo tiempo, asombróme, que cueste tanto verlo, y lo que es peor, aprovecharse de ello, en vivo y en directo? Pues no lo sé. Rutinas. Desencuentros. Pasos cambiados. Pasos perdidos. Unos calzoncillos demasiado holgados. ¿Un color de tinte desafortunado? Pero para ir al grano, lo mejor es ir. Y haciéndolo, ello, leer la introducción de la radiografía, que dice así (en pie): Actúas pensando de forma lógica y práctica. Crees que en este mundo tan complejo llegarás más lejos si empleas tu entendimiento con objetividad (71%). Al planear algo o ponerte ciertas metas, tanto en lo profesional como en lo personal, confías en tu inteligencia e intuición (25%). Excluyes en lo posible la influencia de los sentimientos (4%). ¡Sí, señor! ¡Esta es mi Rosa! Y sigue: La combinación de lógica (71%) e instinto (25%), que determina tu conducta, te permite tomar la decisión correcta con facilidad en situaciones difíciles. Quizás, las personas de tu entorno interpreten esta inteligencia como una forma muy refinada y moderna de satisfacer tus necesidades. Es posible que los demás te perciban como una persona fría e inasequible. (¡Ay, cuántas veces me ha pasado esto! Y con paciencia de hilandera he tenido que esperar meses y meses hasta que al otro, “al otro”, se le cayera la venda de los ojos. Pero sigo, sigo:) Si ocultas tus sentimientos a tu pareja, quizás no te resulte fácil abrirte a ella. En una relación es vital entenderse emocionalmente. Aborda, pues, al otro con curiosidad y atrévete a hablar con franqueza. Necesitas alguien que te anime a vivir y expresar a tus sentimientos. Al elegir, presta atención a la nobleza de su corazón. (Sí, creo que nunca me he fijado en otra cosa.) Pero mis cualidades siguen, que tengo más. En concreto: Tienes dos cualidades que te convierten en alguien muy querido para los demás y, probablemente también, con éxito: generosidad (32%) y capacidad de compensación (36%). Tu voluntad de imponerte (8%) y la tendencia a retraerte (24%) juegan en tu comportamiento un papel menos importante. Y así, los consejos a darme para encontrar pareja son: Tienes el don de pasar por alto las faltas de los demás y tolerar sus peculiaridades, aunque no coincidan con tus ideas. Además, eres capaz de encontrar entre distintos puntos de vista, compromisos justos para todos. Con tanta tolerancia, debes tener cuidado para que no abusen de tu generosidad, y reflexionar sobre si ésta aflora ante el temor de realizar tus deseos o ante la indiferencia. Al elegir pareja deberías buscar a alguien que aprecie tu generosidad y tenga la energía suficiente para mantener la tensión necesaria en la relación. Nota: los resultados de tu test son, en cuanto a generosidad, verdaderamente sobresalientes. Las sugerencias y consejos que aquí se dan están basados en la sinceridad con que has respondido al test. Antes de ponerlos en práctica, deberías pensar si en tu vida cotidiana eres capaz de enfrentarte a alguien que con la misma comprensión. (La duda ofende.) ¿Y en el amor? ¿En el amor cómo seré, eh? Pues la máquina lo sabe: En el amor eres una persona estimulante, entretenida, activa y de fiar (a esta máquina habría que ponerle un piso). Esa combinación de energía y razón te crea muchas simpatías entre los demás. Con tu encanto, te resulta fácil poner cosas en movimiento, sin correr el peligro de parecer alguien inconstante o caprichoso. Al contrario: tienes fama de ser una persona de confianza. Sí. Se me queda el cuerpo divino. Y ésta es la relación que me define: En una relación de pareja eres capaz de armonizar con diferentes tipos de hombres: a las personas de poca iniciativa, les das fuerza; a las que son demasiado activas, puedes frenarlas. En este aspecto, tienes completa libertad de elección. En una relación sólo serás verdaderamente feliz si puedes aportar toda tu energía y firmeza en conseguir lo que te has propuesto. No te gusta que te asignen el típico papel femenino. Tampoco una relación de pareja basada en sentimientos exaltados sería, a la larga, suficiente. Alcanzas tu plena forma cuando te ves estimulada tanto en el campo privado como en el profesional. El hombre ideal para ti sería aquel al que le gustara que ambos podáis asumir el mando en la relación. ¿Cuánta intimidad deseas tener con tu pareja? Como puedes ver en la figura, tu deseo de gozar de la intimidad con tu pareja es poco acentuado. Prefieres, con todo el amor del mundo, la distancia. Aprecias tu libertad de acción y no le das valor a tener siempre un contacto muy estrecho con tu pareja. Al hacer todo juntos, y compartir intereses te coartarías y, quizás, te pondría nerviosa. En tu caso, es vital que elijas a una pareja que te conceda la libertad de acción necesaria y que se dedique, de vez en cuando, a sus ideas e intereses. Sólo pocos hombres tienen un deseo tan reducido de intimidad como el tuyo (algo así me estaba ya temiendo...). Se requiere un poco de paciencia para encontrar la pareja adecuada (risas). Con un deseo tan grande de distancia, existe el peligro de vivir la relación con uno al lado del otro y que os perdáis de vista. Puedes tomar medidas preventivas intentando dar un poco más de abertura a este punto y aceptar un poco más de intimidad. Y no contentos con todo esto, negro sobre blanco, bien clarito añaden que en mí prima la racionalidad, la actitud positiva, la intuición, el pragmatismo, la extroversión, el deseo de orden, el convencionalismo, la vida hogareña, la originalidad, el deseo de contacto, la desinhibición, la generosidad, el espíritu de compensación, la adaptabilidad, la tendencia a la tranquilidad y al recogimiento, la energía vital, el autocontrol y para colmo, mi lado masculino está muy desarrollado. Pues ya está, narices. ¿Tan difícil era? (Pueden ustedes sentarse.) Jueves, 06 de Marzo de 2008 18:06. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 5 comentarios. 25/02/2008José Ortega y Gasset, "El espectador"
Y, además, cuando no hay alegría, creemos hacer un atroz descubrimiento. Muy especialmente si la falta de alegría proviene de un dolor físico percibimos con extraña evidencia la línea negra que limita cada ser y lo encierra dentro de sí, sin ventanas hacia fuera, como Leibniz decía, pero sin el infinito que este hombre contento metía dentro de cada uno. Este es el descubrimiento que hacemos por medio del dolor como por medio de un microscopio: la soledad de cada cosa. Y como la gracia y la alegría y el lujo de las cosas consisten en los reflejos innumerables que las unas lanzan sobre las otras y de ellas reciben —la sardana que bailan cogidas todas de la mano—, la sospecha de su soledad radical parece rebajar el pulso del mundo. Se apagan las reverberaciones que refulgían en sus flancos; nada suena ni resuena; las gargantas son mudas, los oídos sordos y el aire intermedio, como paralítico, es incapaz de vibrar. Lo demás es fantasmagoría, fiesta irreal de luz prendida un instante sobre las largas nubes vespertinas —pensamos. Y ya es casi un goce de nuestra falta de alegría perseguir con la mirada la espalda curva, rendida, de cada cosa que sigue su trayectoria solitaria. Y presentimos que hay dondequiera oculto un nervio que alguien se entretiene en punzar rítmicamente. En la estrella, en la ola marina, en el corazón del hombre da su latido a compás el dolor inagotable...
* * * - ¿Qué, mejor? - Psiá. Sólo psiá. - Joder. - Ya. - ¿Sabía que los infelices lo son más, en función del tiempo que les sobra para llevarse la cuenta? - Entonces a mí me pasa eso, que me sobra demasiado. - ¿Y qué hace con él? - Nada. Saberlo. De momento, sólo saberlo. - Genial, también. - Sí. - ¿Y eso del domingo que me iba a contar? - Nada, que fue muy gracioso. Entonces no nos dimos cuenta. - ¿Pero qué...? - Nada. Acordarnos de lo de papá. - Ah, cuente, cuente... - A lo mejor hay que ser de la familia para disfrutarlo, no sé. - Usted dígame, y después veremos. - Pues que estábamos comiendo, guisado de sepia, riquísimo, éramos una docena de parientes y en mitad de la comida surgió un “anoche hizo dieciocho años que se murió papá” y yo me volví hacia mamá y le dije “sí, por la noche lo recordé varias veces” y después se hizo el silencio. - ¿Y? - Nada, que se hizo el silencio. Nos pasamos de segundo la tortilla de alcachofas y estaba tiernísima. En su punto. En éso sí coincidimos todos. - Así son ustedes. - Pues se ve que sí. - ¿Cuánta gente atareadísima conoce que ande cuestionándose su felicidad? - ¿Otra vez? ¿Qué pregunta es esa? - Responda, mujer. - Yo qué sé. - Pues piénselo, porque se le está yendo un poco la mano. - Vale. ¿Y alguna cosa más? - Sí. Que lleve ese vaso de café a la cocina, que no está en su sitio. - Hecho. Lunes, 25 de Febrero de 2008 19:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos. Hay 11 comentarios. 17/02/2008Gerardo Diego, "Insomnio"Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo, y tú, inocente, duermes bajo el cielo. Tú por tu sueño, y por el mar las naves. En cárceles de espacio, aéreas llaves te me encierran, recluyen, roban. Hielo, cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo que alce hasta ti las alas de mis aves. Saber que duermes tú, cierta, segura —cauce fiel de abandono, línea pura—, tan cerca de mis brazos maniatados. Qué pavorosa esclavitud de isleño, yo, insomne, loco, en los acantilados, las naves por el mar, tú por tu sueño. Domingo, 17 de Febrero de 2008 17:23. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Retales sueltos. Hay 12 comentarios. 14/02/2008San Valentín, grandísimo hijo de su madre* * * En el instituto estaba enamorada de un chico que entraba al patio en moto, siempre tarde. Llegaba regularmente tarde y para irse era igual de exasperante, desaparecía el primero. Era guapísimo, pero para ver sus entradas y salidas había que esperar hasta lo imposible (¿no vienes?) o correr más allá de lo razonable al acabar las clases (¿pero dónde vas?). Esperar hasta que cualquiera pudiera darse cuenta de que sólo cuando él aparcaba, sacaba los libros y echaba a andar hacia sus clases, yo me dirigía a las mías; y correr para poder verlo durante unos segundos alejándose hacia donde quiera que fuese. El resto del tiempo, naturalmente, también lo pasaba intentando cruzarme con él en cualquier lado. En la cantina. En la fuente. En conserjería. En el pasillo. Un día a la semana coincidíamos, lejos claro, él haciendo deporte en la pista y yo sentada junto a la ventana, mirándole. Sería en clase de Historia. Puede que fuera de Historia, sí. Qué guapo era, esplendía. En esa hora me daba tiempo a imaginar cómo sería mi vida a su lado. Cómo me besaría, tan tierno, antes de que sonara la sirena. Cómo me llevaría a casa en moto. Cómo sería encontrármelo por los pasillos entonces, y qué haría. Y así de económicamente yo era feliz. * * * Claro que todo no podían ser pasos cambiados en un día como este. El amor (¡pasmate, Rosita!) alguna vez llega a su hora:
Jueves, 14 de Febrero de 2008 12:15. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 7 comentarios. 29/01/2008Coge los asientos que están encima de la rueda- Quisiera que los hubieses visto. Se comían con los ojos. - No sería para tanto. Algo de falsete, de peliculero, de fingido, habría. Tan jóvenes es imposible que sepan…. - Te digo yo que no. - ¿Y tú qué hacías mientras? - En ese momento estaba pensando en que Letizia se parece cada día más a la Reina. - Es cierto, está empezando a ser preocupante. ¿Por qué se hacen eso? - Estará mutando, no lo sé, ¿por qué no te crees que esas dos criaturas se amaban? - (…) - Ya sólo nos creemos lo peor. - Sí. - Pues va fatal con ese pelo. - ¿Verdad? * * *
Martes, 29 de Enero de 2008 19:39. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 4 comentarios. ObscenidadesEl administrador de tu finca recibe por la mañana una llamada telefónica del presi de tu comunidad: Mire usted, sentimos molestarle pero es que han dejado una oferta en los buzones, que verá, hay otra empresa de administradores de fincas que tiene muy buena pinta, y nada, que habíamos pensado reunirnos y comparar precios, en fin, porque ustedes, el uno o el otro, nos cuestan dinero, y queremos que este edificio funcione bien, y siga bonito y bien cuidado, y si puede ser, que mejore. Esas cosas. Bueno, que habíamos pensado que podríamos escuchar lo que tuvieran que decirnos y dar la oportunidad a los dos de informarnos, que después nosotros ya veríamos qué hacer. El administrador residente, ante la amenaza de la competencia y con el miedo lógico a perder el cliente y con él, los beneficios que le reporta, reúne esa misma noche a los vecinos en el zaguán del edificio, les regala una rosa a cada uno de ellos (pues qué buen gusto, vaya por delante, que en este momento poco importa que también la hayan pagado ellos) y les dice: Queridos vecinos, del dinero que habéis juntado todos, de vuestras mensualidades que son para cubrir gastos y dentro de lo posible, poner esto la mar de apañao con esos bonitos macetones que todos queríais en los rellanos, si me seguís contratando como administrador, os voy a dar ¡nada más y nada menos que cuatrocientos euros a cada familia! Pero insisto, no de mi dinero que sería lo más lógico, ya que soy yo el que se juega la continuidad, ¿eh? no, ¡del vuestro, del vuestro! ¡Del que os administro! ¡Del que os pertenece! ¿Y que tal otra ronda de rosas para las señoras? Martes, 29 de Enero de 2008 12:08. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Con el dedo en alto. Hay 11 comentarios. 28/01/2008¡Viva España! (...y sus visincintudes)Lunes, 28 de Enero de 2008 12:46. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. No hay comentarios. Comentar. 27/01/2008Tropezón masaiIgnacio lo recordará. Por teléfono nos reíamos mientras intentábamos llegar a un acuerdo con respecto a la cantidad de gente normal que habíamos conocido aquí en la red, entendiéndose por normal, lo que él y yo, en buena conexión y mucha mejor armonía, creímos entonces que aquello debería ser. Nada sorprendente: pues buenas gentes, lo que se ha entendido siempre que eran buenas personas, sin más, que actúan con normalidad, que no llevan un personaje o sí, yo qué sé, durante esta cosa de las horas sueltas, que a veces son más que otras, que a veces son más importantes que otras; en fin, gente normal, sorprendida por los fracasos y agradecida por las alegrías, sin malas intenciones, excelentes peatones con sus días de veinticuatro horas, personas patéticas y al tiempo estupendas de esas que habitan esta pequeña mota de polvo que es la nada. Y salieron muy pocas. Y lo que es peor, cada día van quedando menos. Hoy me acuerdo del soldado merluzo que desfilaba al contrario y se reía del resto de sus compañeros por no saber hacerlo, y me pregunto si no estaríamos equivocados en algo. Y en qué. No hay que descartar que los raros seamos nosotros, Ignacio. Sin duda. Porque la línea recta hace ya tiempo que dejó de verse. Porque a estas alturas vaya usted a saber qué línea haya que seguir para, tan enredados, no acabar cayéndonos de las estadísticas. Domingo, 27 de Enero de 2008 19:17. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 6 comentarios. PrólogoHace un montón de años ayudé a hacer una limpieza en casa de unos parientes. Una de esas limpiezas no de limpiar con trapo y escoba, que también, sino más bien de tirar cosas viejas, inútiles, que no sirven para nada, y principalmente de ésas para las que aprovechas la ausencia de los dueños de estas cosas, de manera que los pobres no vean que te estás deshaciendo de lo suyo. The secret life of wives (tengan cuidado ahí fuera), y todo eso. El caso es que ese día se fue por delante mucha morralla, mucha, porque se trataba de una casa muy grande, y entre todo lo que se fue, se le dio billete a la pieza que había motivado la movida: un sillón pútrido y pétreo, antiquísimo de toda antigüedad, adminículo casero vital e im-pres-cin-di-ble del cabeza de familia. Recuerdo que para tal evento conseguimos una camioneta, que subimos con gran esfuerzo pero con mayor alegría todo lo que había que subir y que a la hora de comer quedó aparcada a la vuelta de la esquina, a la espera de que el conductor cómplice comiera y sin tocar pared, se deshiciese del material. También recuerdo que servimos la mesa en la terraza, que nos sentamos y que la parienta interesada en aquellas desapariciones y servidora, cuando nos quisimos dar cuenta, teníamos en primer plano y de frente, al dueño del sofá que todavía no se había dado cuenta de la pérdida, naturalmente comiendo, sirviéndose una copa de vino, partiéndose el pan; y en segundo, por detrás, pero llamando más la atención que la muerta de la curva, asomando sobre el seto de los vecinos de enfrente, en graciosa pirueta desde el pináculo de la camioneta y triunfante sobre el ramillete de rémoras, erguido, retándonos sobre sus gorrinas cuatro patas, también al asqueroso, susodicho sillón. Domingo, 27 de Enero de 2008 12:13. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Visitas paganas al hogar. No hay comentarios. Comentar. 16/01/2008Un calmante, por caridadLo único que se oía cuando desperté era el carrito de alguna enfermera cruzando el pasillo, zuecos esencialmente lejanos y la fuerte respiración de mamá, que se había quedado dormida con mi hijo en brazos. El niño no tenía más que unas horas de vida y un ceño como ni ella ni yo habíamos visto antes. A mis hermanas les había hecho bastante gracia que se pareciese tanto a Magoo. Yo lo dejé todo en sus manos porque no hay otras como las suyas para poder quedarse en paz en noches en las que más que dormirse, una pierde el conocimiento; pero su respiración o el carrito o los zuecos o haber soñado que estaba en el hospital y que acababa de parir me despertaron, y ella estaba tan abuela, recostada en la butaca, con sus zapatillas de estar por casa, su bata rosa, un suéter de cuello vuelto y todas esas cosas que ella cree esenciales en el kit hospitalario, que nada más oír el crujido de mis sábanas, abrió los ojos y arreglando con una maniobra tan antigua como el mundo el arrullo a los pies del chiquitín, y apretándolo contra sí, dijo eso que siempre ha dicho de mis hijos: es tan bueno como tú. No he dejado de recordar esta madrugada desde ayer. Miércoles, 16 de Enero de 2008 20:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Visitas paganas al hogar. Hay 4 comentarios. 06/01/2008R-e-s-p-e-c-t- ¿Usted cuántas veces diría que es preciso repetir las cosas para que se entiendan? - ¿De qué cosas estamos hablando? - Pues yo qué sé, cosas. Cosas comunes, lo que se entiende por cosas de toda la vida: una opinión, una queja, una orden, una súplica, una exposición, un argumento; en fin, varias palabras con sentido unas detrás de otras de forma que yo te explico esto, tú que estás ahí me escuchas y como te hablo en el mismo código, pues… ¿Cuántas cree? - ¿Una? ¿Dos? - Que Dios le bendiga.
Domingo, 06 de Enero de 2008 20:24. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 17 comentarios. 26/12/2007Felices fiestasMiércoles, 26 de Diciembre de 2007 13:54. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo. Hay 12 comentarios. 11/12/2007No hay nada más lindo que una fami...¿Qué, todavía sorprende que la custodia de los hijos, en una separación, siga siendo mayoritariamente para la madre? Pues muy mal. Lo realmente sorprendente sería lo contrario (no seré yo la que cante las virtudes de la influencia materna por encima de la paterna, porque llegado el caso, si hay amor y hay maña, hasta un perchero sabría dar lo mejor a sus hijos y hacer de ellos personas de provecho; no, no es eso, si han venido buscando esa guerra, feminista guerra, aquí no la van a encontrar). Incluso sorprendente, o muy sorprendente, sería que la mayoría de las custodias fuesen compartidas. Pero vamos, para esto todavía queda un rato, si es que tal cosa llegara a suceder. Y quien dice un rato… Para que nos hagamos una idea, más o menos vendrá a quedar lo mismo que para que los tejados de las casas sean todos de chocolate. O por ahí. Ya entrando en materia (o en Roma), otros vendrán con las estadísticas en la mano a hablar de la incorporación de la mujer al trabajo, de la afluencia de padres a los juzgados demandando la custodia o la custodia compartida de sus hijos, enseñarán fotografías de papás en huelga de hambre para exigir sus derechos y por qué no, arrojarán sobre la mesa una gran cantidad de ejemplos de señoras que más que separarse, han cobrado un premio de la primitiva y después de semejante hazaña, viven como reinas. Todo esto existe, claro que sí, son las letras mayúsculas de este tipo de párrafos. Pero si en lugar de ir directamente a meternos en nuestra rutina y a fijarnos en las más grandes, un día al azahar, damos un rodeo y observamos qué pasa en la vida real, si leemos la letra pequeña, sobre todo si no conocemos el percal, puede que acabemos cogiéndole el aire al asunto. Pues bien, empezando el recorrido turístico-verídico por el hospital, subiremos a la maternidad y en ella, veremos a muchas mamás felices con sus pequeños retoños que les obligan (ahí pone “obligan”, no hay medidas suficientes para conciliar la vida familiar con la laboral, todavía no; luego les obligan), oh contrariedad deseada, a abandonar o a ni siquiera plantearse trabajar, porque total, ¿para qué? ¿Para tener que dejar al muy adorable en manos de una canguro, o entre las cuatro paredes de una guardería? ¿Pagando además por ello todo lo que yo cobro? No, hombre, no. Para eso, qué coño, lo crío yo. Y le doy yo mi amor de madre. Y esta criatura nunca sentirá que su madre antepuso algo a su felicidad (algo que parece que no, pero que atormenta quiticagas, atávicamente hablando, y que todavía está grabado a fuego en el tuétano de la mayoría de las mujeres) ((ver capítulo referente a instinto maternal e histórico de grabaciones a fuego en el subconsciente, y siguientes)). Después se pueden pasar por las guarderías. Allí verán que a la hora de entrar y a la hora de salir, lo que más hay son señoras, de todas las edades, pero señoras. Y algún señor. Y si después se van al colegio, pues tres cuartos de lo mismo. ¿Quién hay con los niños a la entrada y a la salida del colegio? Muchas señoras y algún señor. Y ¿quién acude a las reuniones de padres? Pues muchas señoras (bueno, tampoco tantas) y algún señor. No, no voy a decir quién hay con ellos en el parque, o saliendo de las academias, o sacando un bocadillo de chorizo. No. Vale. ¿Eso más o menos, qué significa? Pues significa que detrás del cuidado de las criaturas, y entiendo por cuidado algo que no vendrá en ningún tratado sobre la materia pero comprende, desde saber cuándo tiene examen de matemáticas, hasta dónde esconde sus cromos y cuánto Dalsy hay que darle si se pone en 38º… normalmente digo, detrás de esto hay una mujer (espero que esto no escandalice a nadie y que la queja sólo la presenten esos padres que se implican e involucran en la vida familiar tanto o más que sus parejas; sean éstos los que sean) ((y ojala fuesen cientos de miles, millones, porque puede (puede) que esto afectase al número de separaciones y aquí lo que queremos es ver familias unidas, unidas por los lazos del amor.)). ¿Quiere esto decir que los padres no quieren a sus hijos? Pues mire usted, no. Pero socialmente existe la manía (ya ves tú, manías) de tener hijos para que sean dentro de la familia algo más que un geranio. A los niños les hace falta cierta atención y sus papás (ambos) lo saben, por eso muchas familias ponen a un experto a su cuidado. Es decir, mamá (que además, casualmente, cobrará menos y puestos a sacrificar un sueldo, pues… ). Y qué coño, ella se lleva preparando años y años para tal esfuerzo (nadie esperaría de un corredor de la maratón que estuviese preparándose durante veinticinco o treinta años para una carrera y llegado el día, dijera, ay, no, voy a pagar para que lo haga otro), y hombre, si lleva preparándose años, ¿en qué cabeza cabe que vaya a renunciar a algo que además, le pide el cuerpo a gritos? En estas circunstancias, reales circunstancias, a nadie ha de extrañar que cuando una pareja se separa, los niños sigan con la madre. ¿Está mal que siempre, sea el caso que sea, sigan con la madre? Sí. Está mal. Depende del caso, en esto también hay que progresar. Hay que encontrar la manera de dejar de lado lo que es mejor para mamá y lo que es mejor para papá, y encontrar sólo lo que es mejor para el niño (aquí se iniciaría otro texto declarando la inmadurez y gilipollez de quienes se dedican a tirar de sus hijos como si fuesen trapos, porque esos ni saben en qué día viven, ni qué tienen entre manos, y si me apuran, ni si sus hijos serán o no serán realmente un geranio; y otro texto con lo que es peor: cómo es posible que dos personas que se han querido y han convivido juntas, ya de cierta edad, dan lugar a que sean extraños quienes decidan cuándo sí y cuándo no pueden tener acceso a sus hijos). Y es aquí, precisamente aquí, cuando llegamos al punto soberano, meollo de la cuestión y gran enigma a desvelar: ¿alguien, con el corazón en la mano —exceptuando los sangrantes casos de señoras que se enriquecen y viven agarradas al hígado de su ex pareja, que las habrá (tan famosas ellas)—, cree que tener la custodia de los hijos es una lotería? ¿Sí? Esa es, de nuevo, una visión equivocada y poco realista. No mitifiquemos, ¿eh? las cosas por su nombre. Tener hijos es una bendición, una gloria, una delicia, pero también es una responsabilidad. Una gran, enorme responsabilidad de la que difícilmente podemos escapar, porque están ahí, veinticuatro horas todos los días llenas de colegios, horarios, deberes, baños, cambios de ropa, lavadoras, meriendas, cenas, amiguitos, catequesis, buenas y malas notas, meadas nocturnas, sarampiones… y hay, no sólo que darles una caricia de vez en cuando, pero qué rico eres, leches, hay que ocuparse de ellos. Vamos, que absorben, que hay que estar pendiente. Que hay que estar por ellos casi más que por ninguna otra cosa, para que nos entendamos. Y tampoco de cualquier manera, de una manera adecuada. Siendo exigentes con nosotros mismos. ¿Y eso, qué? Pues eso es un coñazo, y supongo —no, no supongo, sé— que de esto hay gente que dándose cuenta, sale por la puerta diciendo que si eso, ya le llamaremos, y si te he visto, te paso el mínimo por cada uno y no me acuerdo. Que los hay. Ellos y ellas que se dan patadas en el culo para salir del enredo que han montado y reorganizan su vida dándose así, así, en el hombro, como si, dispérsense, ostias, tú, qué tropezón más tonto, y aquí no ha pasado nada. En fin, que sí, que los que tenemos la custodia seguimos disfrutando de todo lo bueno, y también de todo lo malo; y los que se quedan fuera, no. ¿Es esto injusto para los segundos? Sí, mucho. Bienvenidos al mundo de los adultos. Tiene cosillas como estas. Bienvenidos a la degeneración de los sueños. Bienvenidos todos. Vaya, hay maniobras que no salen bien y que tienen un jodido final. Pues mira, sí. Y así, a su derecha, la madre custodia que difícilmente podrá rehacer su vida y a su izquierda, el padre, destrozado porque no puede disfrutarlos y daría lo que fuese porque le mearan su mejor traje. ¿Es esto justo? No, el día que se casaron y los días que vieron nacer a sus hijos, jamás hubiesen imaginado algo parecido. Pero de momento, no se conoce otra manera de solucionarlo. Cuando se conozca, bien estará que nos avengamos a ella, y fuera roles, caramba; vamos a participar todos de la vida de los críos, vamos a involucrar a los maridos en las tareas de la casa, vamos a educar a nuestros hijos en estos valores, a solucionar los problemas que tienen los padres para serlo, para serlo en felicidad, para que las agonías no destruyan miles de matrimonios. Vamos a estas cosas. Y después, cuando nos quedemos sin soluciones y tengamos una sentencia de divorcio en la mano, por favor, si no somos capaces de llegar a un acuerdo y hemos de pasar sin más narices por alguien que medie entre nosotros, vamos a intentar que estos respondan con medidas de verdad, no de cartón-piedra: un hogar fijo para los niños, unos padres rotantes, la custodia compartida, la responsabilidad compartida, la libertad compartida, todo eso, ya, porque, y con esto acabo, hay algo que sí se puede y se debe preservar. Y esto es la estabilidad y felicidad de las criaturas, por encima de todas las cosas. Señores (ejem), la responsabilidad y el desvelo sobre sus hijos no cesa NUNCA. A pesar de haber desestructurado la familia inicial, y formar otra cosa, no sé qué otra cosa, hay que mantener cierta (la que se pueda) línea recta y consecuente, y eh, no se vayan todavía, aún hay más: se puede seguir siendo tan o más feliz que se era antes (que se me entienda, a mí me gustan las familias, ¡me encantan las familias!). Lo que digo es que rotos o enteros, los padres tienen en su mano llevarse lo mejor posible, y ceder, y aportar, ¡y no olvidar!, seguir invirtiendo en ellos, sus hijos, porque seguiremos siendo los mismos, los peques también, un día detrás de otro y (volvemos a lo mismo) “si hay amor y hay maña, hasta un perchero sabría dar lo mejor a sus hijos y hacer de ellos personas ¿humanas? de provecho”. Se puede.
Martes, 11 de Diciembre de 2007 16:46. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Con el dedo en alto. Hay 26 comentarios. |
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